Se acerca el final de la obra.
Díganme que no es cierto,
porque todavía no pude recuperarte
y el telón ya va pesando sobre mis hombros.
¿A quién se le ocurre escribir
que el protagonista de mi vida
se quede sin ti? ¿A quién?
Habiendo tantos finales,
incluso los inconclusos,
tuvo que ser este.
¿Qué provincia, qué ciudad
ve salir tu luz desde el este?
¿En qué teatro ensayas
esa felicidad que ya no me pertenece?
¿Quién es?
¿Quién acomoda los tendales
y come los tomates agrios de tus patios?
Siempre estuve detrás de máscaras
y vestimentas ajenas.
Pero este soy yo.
Ah…
Recuerdo el universo equilibrándose.
Me temo
que algunos tenemos que ser el combustible
para que la vida siga su rumbo.