Tantas cosas nos aquejan
que, por tantas, yo me quejo.
Y aunque exijan nunca dejo,
que se olviden los que dejan
sus historias, si se alejan,
pero legan algo escrito
y en su verbo, siempre un grito,
con el puño libertario
en un verso literario
que, por cierto, no ha prescrito.
Cuántas dudas se despejan,
cuántas más que aún perduran
nuestra vida la saturan
porque existen y no cejan.
Tantas cosas nos aquejan
que, por tantas, yo me quejo
en un mundo tan complejo
donde el sueño se despoja
y cual árbol se deshoja
con ramaje triste y viejo.
La política es la cuna
donde los engendros nacen
y ellos hacen y deshacen
construyendo su fortuna.
Mientras tanto el pobre ayuna,
sus carencias lo reflejan.
Tantas cosas nos aquejan
que, por tantas, yo me quejo.
Y en mis versos hoy les dejo
las razones que nos vejan.
Cómo abundan hoy los ríos
que se tiñen de escarlata
con la bala tan ingrata
que disparan poderíos.
Hay profundos desafíos
que me dejan muy perplejo
cuando miro al cruel bermejo
con secuaces que festejan.
Tantas cosas nos aquejan
que, por tantas, yo me quejo…