A veces te detienes para escuchar el silencio, como si en él pudiera responderte esa parte de ti que aprendiste a esconder.
Pero sigues.
Porque aunque no lo sepas, cada paso que das te devuelve un poco a quien eras antes del miedo.
Y un día, sin anunciarse, te miras al espejo y ya no preguntas quién eres.
Entonces comprendes que solo tenias que aprender a caminar contigo.
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Rafael Blanco López
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