Para nada es secreto el numen de tus ojos.
He tenido una epifanía al verte,
un déjà vu que revolotea,
un corazón que se agita.
Tú eres todas las cosas
y todos los misterios.
De ti surgen los mitos,
el mar calmado sobre el que se cierne la luna.
La parada obligada del poeta,
todas las bocas
y las miradas,
el incienso.
Eres el sueño de Ares,
la amapola del vergel divino.
Amada mía,
tu carne, tu alma.