No escupió la mar las blancas conchas
ni los tallos de las rosas, se quebraron
no fue eterno el volar de mariposas
ni las sombras duraderas de palacios.
No duró, el agua bendecida de los cielos
ni aguantó el peso de la duda o del engaño
el desgaste producido por el tiempo
ni la marcha, de los días con los años.
Nada fue, cuando todo se ha acabado
ni duraron primaveras con inviernos
no existieron los finales, ni primeros
ni el amor duró tampoco con su sueño.
Nada fue de los vicios pasajeros
ni tesoros hubo ya, por encontrarlos
no marcaron tus abrazos en mi cuerpo
ni tu boca en la mía, dejó rastro.
No quedó en mi mente mas recuerdo
que un amor que nada fue, solo presagio
otra ilusión y el comienzo de ese cuento
que acabó, mucho antes de empezarlo.
No hubo nada, que dijese lo contrario
nada fue que obligara a recordar,
unos besos parecidos a comprados
un querer, nada mas disimular.
Nada fue de ese amor que no recuerdo
solo conchas olvidadas en la orilla
mariposas que negaron dar su vuelo,
o las sombras de palacios que iluminan.