Caminamos, ásperos nuestros pies, somos culpables y más que el tiempo ha pasado sobre nosotros.
Tanto más fuerte fue el fuego, más brillante salió la plata y cuanto más hemos sido avergonzados, entonces más humildes seremos.
El egoísmo reemplazó al amor, el orgullo se quedó con sus bienes y quién sembrará lágrimas sino aquel que busca el amor perfecto.
Hoy lloras por vanidad, comprendes sabiduría y te angustias por la injusticia, encuentras lo abnegado y no desistes hasta desprender de tí todo lo que es un afán.