racsonando

Tríptico para un amor incrédulo  

Tríptico para un amor incrédulo  

I. El Beato

Al fin aparecerá el santo.  
Emergerá su figura famélica  
sobre las sobras blancas de un lunes cualquiera.

Me dará su bendición,  
su rezo antiguo en el oído izquierdo  
y me pedirá que selle mi fe  
con una ronda de veladoras.

De ese lunes cualquiera  
me convertiré  
hasta el último viernes de botellas  
y diablillos empotrados en las paredes.

Besaré y versaré sobre tu frente húmeda  
para que el sábado me llueva  
el milagro de tu amor.

Y al domingo de escapularios  
le entregaré la promesa  
escrita en pergaminos de salvación.

II. El Beodo

Aparecerá el santo.  
Famélico, sobre las sobras de un lunes.  
Me soplará un rezo viejo en la misma oreja
y me cobrará la fe en veladoras.

De lunes a viernes me volveré botella  
con diablillos empotrados.  
El sábado te besaré la frente húmeda  
a ver si llueve tu milagro.  
El domingo le firmaré al escapulario  
mi promesa en pergamino.

III. El Tanatólogo 

Mujer...  
y si por ociosidad me preguntas  
para qué sirve el formaldehído,

te diré:  
para besarte, besarte y besarte  
desde la punta de tus pies  
hasta la coronilla despistada  
de tu adornada testa.

 

Besarte, besarte, besarte... al fin.

¡Oh, mujer!

Hasta que brille en la memoria
la más perfecta taxidermia del deseo.

 

Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos