Mis rodillas no lo suficientes son
para implorar un perdón que no llega;
una vaga esperanza no desespera
manteniéndome en pie inventada ilusión.
¿Me perdonará la bondad de mi Dios
y curará la ceguera en sus ojos,
que no alcanzan sino a ver los despojos
frutos de un falso y desdichado amor?
Perdón os pido por haber pecado,
por mis mentiras, engaños, traiciones,
por mantener el secreto callado.
Mas no alcanzo a entender vuestras razones
al regalarme mi sueño dorado
de vivir nuestro amor sin condiciones.