Franjablanca

¿No te gusta? Te jorobas.

Sorbo a sorbo de café

sentado en esta terraza,

escribiré lo que dé

el líquido de la taza.

 

(A mi lado están hablando del zoo de Jerez. Ya tengo temita para poner algo hoy).

 

Tratemos con respeto al diccionario

sin verlo sometido al atropello

del cual jamás he sido partidario.

Pondremos un ejemplo con su sello:

Si dos jorobas tiene un dromedario,

¿por qué llamarlo entonces un camello,

que lleva una chepa en solitario?

 

Espera, que no sé si es al contrario

y tengan que colgarme por el cuello...

(un fallo tan banal y tan palmario

será merecedor de tal degüello).

Tendré que guglear si es necesario.

Lo voy a consultar, me pongo a ello...

 

¡No! A ver si recupero el resuello.

Si ya me ha jorobado el dromedario,

joroban más las gibas del camello.

¡Maldita sea mi estampa! ¡Qué mal fario!

No me valdrá la excusa del despiste,

y menos alegar error de imprenta:

el grafo del papel aquí ni existe.

 

¿Y ahora cómo amaino la tormenta?

Ya es tarde. Hoy seré carne de chiste.

Por Dios, qué coyuntura tan violenta.

 

No veo cómo paliar la mofa,

ni justificación que os convenza;

incluso va peor con cada estrofa.

La burla y el escarnio ya comienza:

\'Te pasa por bufón de baja estofa\'.

¡Qué apuro, qué bochorno, qué vergüenza!

 

 

Esto no da más de sí.

Se acabó la poesía.

Se agotó mi frenesí.

Me quedo sin batería.

 

Pues eso...