No comienzo otro lienzo
controlando con la mente
pensamientos tan rebeldes
al revés que en ellos me despeño
casi siempre de inconsciente
y recreo mi catarsis neuronal
aquí al verme justo enfrente...
Digo ya ningún problema
estropeará este momento
el dominio en mi mano que lo tengo.
Quizás lograr se puedan
a fin de cuentas nuestros sueños.
La veo a través del cable
que nos conecta entre nosotros,
diosa que he de hacerla
cuando cerca ojalá estemos
de nuestros instintos más de niños.
¿Cuál es la condena oculta en ello?
El viento desordena ligeramente sus cabellos
sin que pierda compostura.
¿Quién me ha puesto tan expuesto a su destello
cuando oscura encuentro siempre mi mirada
en los espejos del castillo...?
Y qué si la inmortalidad
yo por ella la desecho.