Llegaba el ocaso casi rojizo por
el sol que se ocultaba frente al mar,
como vivo cerquita de la playa me
animé a comprar una bebida, regresé
a casa ,preparé un suculento bocado
entre bielita y bielita y con el bocado
y los tragos estaba bien entonado
y escribí unos versitos apasionados.
Lo bonito que disfruté en casa solito,
llego la dormida y me desperté con
los rayos del sol, solo faltó una
femenina de esas que hacen feliz
en una noche de pasión.