Mauro Enrique Lopez Z.

El ocaso llegó

Llegaba el ocaso casi rojizo por 

el sol que se ocultaba frente al mar,

como vivo cerquita de la playa me 

animé a comprar una bebida, regresé 

a casa ,preparé un suculento bocado 

entre bielita y bielita y con el bocado

 y los tragos estaba bien entonado 

y escribí unos versitos apasionados.

 Lo bonito que disfruté en casa solito,

 llego la dormida y me desperté con 

los rayos del sol, solo faltó una 

femenina de esas que hacen feliz 

en una noche de pasión.