Quisiera besarte
frente al abismo eterno de tu mirada,
impregnado con tu aroma
entre las capas de mi piel.
He preparado para ti
un espacio junto a mí,
un sábado,
un martes,
un día cualquiera...
el día que tú quieras.
Un abrazo,
una caricia,
un refugio.
Es por tu amor
que hoy te escribo.
Bendito día
en que llegaste a mi vida.