No escribirte
es una forma lenta de morirme,
un morirme de a poquito,
con las manos metidas en los bolsillos
Para que no se note que tiemblan.
No escribirte me rompe las manos,
Como si arrancara raíces de mi propio corazón.
Te amo en la herida del silencio,
en la sombra que se abre paso entre la noche,
En la palabra que arde aunque nunca se pronuncie.
Te amo en lo que callo,
que es casi todo lo que soy,
en el hueco que dejan las cartas no enviadas,
en la tinta que se seca
Esperando un nombre que no llega a la página.
No escribirte es dejar que el pecho
se convierta en una casa deshabitada,
donde todavía cuelga tu retrato
Y nadie se atreve a descolgarlo.
Es guardar tu nombre bajo la lengua
Como se guarda una brasa entre los dedos,
sabiendo que quema,
Sabiendo que igual no la suelto.
Te escribo sin escribirte,
en el vapor del café que se enfría,
en el reloj que no avanza cuando pienso en vos,
en cada silencio que dejo a propósito
Para que algo tuyo entre.
Y aunque no te lo diga,
aunque las manos sigan quietas en los bolsillos,
aunque la carta se quede a medio hacer
Cómo se queda un beso a medio dar,
vos ya sabés —
Porque el amor que no se escribe
Igual se lee en todo lo que uno calla.