Antonio Portillo

El cilindro de bronce ​I

 

I

​Gira el cilindro de bronce.

El aire no retiene el nombre

que la mano acaba de soltar.

​Esta mesa guardaba una huella.

El peso era tuyo.

​Pero la casa no espera:

entra otro cuerpo,

la ocupa,

bebe.

II

​Raíz en la sombra

comiéndose la forma de los huesos.

​Lo que fuiste

es una mancha oscura bajo el suelo.

III

​El cilindro sigue girando.

​La mesa aguanta el peso nuevo.

El vaso se llena con otra agua

y una mano extraña apoya los nudillos

donde estuvo tu fiebre,

​sin saber qué piso sostiene.

 

Antonio Portillo Spinola ©