En un espacio infinito
y en su pequeña apariencia,
la tierra endosa su velo
como una veste de seda.
Vaporosa en sus vapores
de vida que trae y lleva.
Y al alba, cuando despierte
el éter en su rivera,
con un ramo de claveles
yo esperaré ante su puerta.
Ella es cofre de mis sueños
y mi inspiración vencida
Y a mi, pasto de las aves,
me cantaran las sibilas.
Y la rosa de los vientos
consumirá mis pupilas.