EL SILENCIO DEL CREADOR
Siento sobre mí el peso del vacío.
La tierra inhóspita lacera mis ansias.
Veo visiones de grandes horizontes
desde mi cueva, mi reino y mi morada.
Con una gota de lluvia colmaré un mar entero,
con un guijarro la más alta cordillera,
y de púrpura encendido pintaré el cielo inmaculado.
Pude herir, no quise, de muerte el mundo entero,
o sufrir la vida cabalgando a lomos de la muerte.
Elegí soñar, silencio y aislamiento.
El desdén calma mi sed
y el perdón es mi alimento.