Tal vez tengas miedos, y la verdad es que yo también los tengo, pero cuando sueño contigo todo eso desaparece por un momento; en mis sueños no existen las dudas ni esa distancia rara que a veces siento entre nosotros; ahí simplemente estamos tú y yo, tranquilos, cerca, como si todo por fin estuviera bien.
Y en cada uno de esos sueños termino entendiendo lo mismo… que eres lo que quiero.
Déjame tomar tu mano y sentir tus manos frías otra vez, porque aunque parezca algo pequeño, es de las cosas que más se me quedan de ti; quiero sentir que ya no dudas, que también esperabas este momento, que también querías quedarte un rato más conmigo.
Porque sinceramente me tienes encantado.
Me encanta cuando me platicas cosas y me miras a los ojos como si de verdad estuvieras ahí conmigo, pero más me gusta cuando logro hacerte reír, porque tu risa tiene algo que me calma y me pone nervioso al mismo tiempo.
Y ojalá pudiera ser yo quien provoque esas risas más seguido, el que te abrace cuando tengas frío, el que te cuide cuando te enfermes, el que esté ahí incluso en tus días malos.
Déjame ser todo eso, por favor.