Elizabeth Maldonado Manzanero

Vengo

Vengo a encender

la niebla profunda

del olvido,

el diminuto signo

que atemoriza a la noche,

el tiempo que palpita

y oculta la lluvia,

el silencio que atesora

lo que ahora

se irá.

 

Ese ayer,

y ese todavía,

que se desprenden

lentamente de mi alma.

 

Y tal vez

amanezca en mí

la sed

de amar.

 

Todo cabe

en la extinción

y en la multiplicación.

Todo pasa,

y todo puede, acaso,

ocultarse

también,

detrás de unas palabras.