¿Por qué silenciar lo que el corazón grita si al final solo pierdes más de lo que podría haber sido?
¿Por qué te molestas si te menciono que estás perdiéndome en lugar de hacer algo por cambiar eso?
¿Por qué luchas contra mí y no a mi lado si al final te he dado todo mi apoyo aunque sé que te he fallado? ¿Por qué me esfuerzo cada día por mantenerte a mi lado aun sabiendo que si digo algo que no debí, aun sin saber que estaba mal, volveré a sentir ese miedo de que vuelvas a pelear?
¿Por qué huir de lo que puedes dar y desaprovechar lo que tienes a un lado?
Porque ten en cuenta que no todo es para siempre y a veces el dar menos de lo que recibes, aunque no lo pidas, es sinónimo de quebranto; porque esas actitudes pueden causar el llanto y cada segundo lejos de ti sufro tu distancia y tu ignorancia en mi contra, haciéndome sentir que soy menos importante o que no formo parte de lo que a tu vida le da importancia.
Es frustrante vivir encerrado en este pequeño cúmulo de infinitas presiones que sofocan y dejan con ardor a mi pecho que sangra ante tus brazos suplicando tu perdón, sabiendo que debería haber recibido compasión y no esos retratos de mi alma trastornada que me pintas cuando te estreso, cuando estás conmigo en esos ratos.