Qué noche tan fría en la que desperté,
donde me di cuenta que ese atardecer donde me sonreías
no va a volver,
que tu mano sobre la mía
no volverá a suceder,
qué rara costumbre la de la soledad,
siempre tocar mi puerta
cuando sola quiero estar,
y como hoy es una noche tan fría,
de nuevo la dejé entrar.