Hay playas en tu vientre,
montaña por explorar en tu pecho,
palomas blancas en pleno vuelo en tu sexo,
zumbantes abejas en tus
entrepiernas y glúteos.
Dulces manantiales de agua cristalina
abrazan tu mirar,
mares que descansan en las costas de
tus caderas y senderos que llevan al placer
cuando amanecemos.