No tengo nada que darte, sino amor, más que besos, caricias y abrigo. Te ofrezco mi calor de todas las noches y también mis brazos y mi ombligo.
Te doy todo lo que llevo y llamo mío, te doy mi corazón, mi pecho y suspiros. Las albas llenas de luz de mis amaneceres y todos mis ocaso de rojo encendido.
Te doy la primavera en éste verano, para tu dedo el mejor de los anillos, una cadena de besos infinita y mi piel para que la luzcas cada domingo.
Te doy mi alma para que tengas dos y mis manos para que luches contra el olvido.