Julieta Iallorenzi

PSICOMANTEUM (REFORMATORIO PARA ARTISTAS)

Soñé que creaba
Un centro de rehabilitación
Para coveristas, plagiadores,
Cleptómanos de ideas,
Vampíricos del arte,
Para que así alguna vez hagan algo
Que tenga que ver con sus vidas.
Por dignidad, para que no sean
Chispas de otros incendios,
Cera de otras velas,
Sombras de otras luces,
Solo émesis del cosmos.
El tratamiento consistía
En colocarlos frente a espejos
Durante horas e incluso días,
-Un espejo metafórico-
Que no refleje las carnes
Sino las almas de quienes
Se posan frente a ellos.
Funcionaba a la perfección
Con los influenciados,
Ellos solo estaban desorientados,
Requerían desconectarse
De lo externo,
Apagar los televisores
Que transmitían
Las experiencias de otros,
Para ser protagonistas
De su propia historia.
Funcionaba a la perfección
A excepción de los retard,
Que como nacieron sin espiritu
Solo veian la nada reflejada,
Y como el éxito del malo
Es hacer el mal
Y es lo único
Que puede hacer bien,
Encontraron una trampa.
Torcían los espejos convexos
Para enfocar los de otros
Y así espiar que estaban viendo,
Escribiendo, diseñando o recordando.
Al torcerlos absorbían
El plasma ajeno
Dandole a su negritud
Colores impropios.
Lo cual los delataba,
Porque cada creación
Tiene su propio sello,
Y cada creador es
Un jeroglífico viviente.
Como el reformatorio
Estaba creado por mí
Ya estaba preparado
Para estas situaciones,
La mente onírica es
Un engranaje hermético,
Compartimentado, incorrompible.
Cuando el espejo de un retard
Era marcado con el sello
De otra persona
Saltaba una alarma,
Una alarma silenciosa,
Los espejos de ellos les mostraban
Olas apacibles, para que se relajen
Y se acerquen más a ellos,
Quasi hipnotizados
Hasta que pegaban
Sus narices a los vidrios
Intentando atravesarlos.
En ese momento,
Todos los vidrios
Que los conformaban
Estallaban,
Y todos sus fragmentos
Se incrustaban en ellos,
En sus cuencos oculares, vacíos,
Donde deberían haber ojos,
Los perforaban a sus
Envases huecos,
Donde deberían haber espíritus.
Y aun estando vivos,
Si es que esa naturaleza
Puede considerarse vida,
Caían a un pozo y eran destinados
A la fábrica de los fallados,
-otra de mis oníricas instalaciones-
Y allí, todos los entes defectuosos
Tenían otra oportunidad,
Eran triturados y arrojados al cosmos,
Eran reciclados por el universo,
A la espera de que alguna vez
Nazcan con alma.
Aunque los retard siempre volvían
En forma de parásitos, sanguijuelas,
Vinchucas y mosquitos,
Al menos ahora,
Tenían un rostro
En vez de máscaras
Y cumplían una función
En el planeta.
Gracias a la rehabilitación artística,
Ahora tenían un motivo
Para seguir vivos,
Algo más que simular
Lo que no podrían experimentar,
Si es que esa naturaleza
Puede llamarse vida.
Por su carencia de identidad,
Es dudoso que existan
Más que como entes,
Como marines naufragados
Sin faroles,
Como moscas de bajos vuelos,
Desinspiradas,
Como desvencijados templos
Sin dioses,
Como raíces putrefactas,
Marchitas, despreciadas
Por los rayos vitales
De todos los soles.

Julieta Iallorenzi

10/10/2023