Cuando mi voz no llegue temprano a tu herida
Y el viento te cuente sobre mis oraciones en tu nombre.
Cuando al amanecer sepas que la oscuridad no se ha ido
Y el sol no marchite el frío que recorre tus huesos.
Cuando la luna deje de seguir tu camino
Y se oculte al escucharte hablar sobre quién fui.
Cuando al contar las estrellas notes que ahora hubo un principio y un final
Y mi nombre sólo sea un recordatorio de que vivir es un regalo que no todos aprecian.
Sabrás que he firmado un acuerdo con la eternidad en aquellos que no olviden mis ojos, mis sueños, mis manos y mis interminables e inoportunas frases.