La mañana
nace seducida...
Por pálidos rocíos
en su abandono,
Iluminando...
el rayo de la luna,
vanamente deslucido...
por el labio ambarino
De alma y oro,
Oh muchacha
sin conciencia...
De sin par belleza
Bendecida,
Quién besará
la rosa descuidada...
engalanada muy tristemente,
Por la dulzura insatisfecha
De su rostro.