LA CARTA DE LOS SIGLOS
Cuando de ti alejada me miraba,
y en trozos muerto el corazón yacía,
la carta de los siglos yo escribía
para que el tiempo el amor no borrara.
En cárcel de cristal que el corcho sella,
lancé al grande Atlántico el gemido,
donde el fuego de un pecho dolorido
viste de tinta el alma en su querella.
Bajo la sal del tiempo custodiada,
si el hado quiere que en futuras eras
recoja el vaso un vate en la alborada,
llorará aquel poeta mis quimeras,
dictándole a su pluma la alta arquitectura
para que siempre vibre en el universo.