Lih N. Castro Farias

MAÑANITA NO TAN DE MAÑANA

Mañanita no tan de mañana,

todavía los pájaros no cantan.

 

Puedo sentir mi suave piel entre las sábanas.

Revolotean mis manos entre mis bragas.

 

Decido, pienso:

qué lindo y qué triste

despertarme sola en esta cama.

 

Pero qué más da.

 

Nadie respira a mi costado

y puedo ocupar este lugar como

yo quiera.

 

Me hace sentir infinita.

 

Mañanita no tan de mañana,

por un momento recuerdo tu cara,

y me pregunto:

si del otro lado

del papel que escribo,

podrías volverte

realidad entre mi piel

 

Pero no me quedo ahí.

Miro a mis gatos,

posicionados, como siempre,

uno de cada lado,

y me digo:

 

—Hoy será mañana de panqueques