Polvo de nadie
Huele a costura rota en el comedor.
El tenedor aguarda
un trozo de tiempo que no llega.
Me deshabito el labio
para no nombrar la forma
que dejó tu pisada en la madera.
Hay un crujido mudo en la cocina:
el agua se acostumbra a su derrota,
los platos guardan un polvo de nadie.
Se me deshuesa el mueble en la costilla.
El ya sabe donde vivo.
La silla ha olvidado la forma de la espalda
y se sostiene apenas,
como un silencio doblado sobre su propia espina.
Se me hace tarde la memoria.
Madrugo hacia adentro:
a ver si rescato del fondo del vaso
la cara que me dejé olvidada.
Autor
© Nelly Cevallos-Liora
29 de julio al año 2026