Dulce calma el despertar,
sin gotas en la ropa,
después de una noche seca,
tras semanas de tempestad.
Resaca física y emocional,
pero con una chispa en mis ojos,
reflejan la luz del túnel, su final,
salida de este laberinto mental.
Respiro como si fuera normal,
respirar sin tener que concentrar,
la respiración que en otros fluye,
respiración que debo trabajar.
Disfruto la calma tras tormenta,
noto la arena en mis pies,
aparto los restos del naufragio.
Ya estoy a salvo ¿no ves?.
En el horizonte se ven nubes,
esbozos de futuras tormentas,
parte de la vida, inevitables.
Conmigo un ancla: con ellas podré.