¿Por qué conlleva este naufragio el sentir más de lo que desearía entre tanto presagio?
No comprendo cómo puede ser capaz de no sentir, aun viendo que sangro en su nombre mientras canto sus penas entre campos de olivo.
Cómo no es visible la flexibilidad de mi alma ante sus alarmantes faltas de franqueza, sinceridad y aptitud indefinida.
No comprendo cómo llegar más allá del ébano sin llevarme de paso a mi corazón en dos piezas, cómo construir ese muro de sueños rotos teniendo como referencia sus palabras del pasado que deberían de ser olvidadas hace más de tres veranos.
No sé qué más hace falta para completar el esfuerzo incoordinado por mantener su sonrisa pasajera, que solo causo cuando lo principal no soy yo, sino mi bolsillo, derrochando te amo más que a lo que adulas, más que a mí, o que te hace adularme cuando su llamativo color está ante tus ojos.
¿Cómo es posible ser tan insensible cuando te he dado más de lo que podría dar? No comprendo cómo se supone que no sufra si tu ausencia me acompaña tanto, incluso más que tú misma, que estoy más acostumbrado a extrañarte teniéndote enfrente que a conjugar mis dedos con tus páginas.
Dime cómo o qué debo hacer para que comprendas que este estremecedor atardecer no es más que el juego de un juglar intentando sobrevivir ante el oscuro foso de tus palabras falaces que me adulan y me mantienen cuerdo, en un juego de reina y alfil donde pierdo cada que te toco y no tengo posibilidades de ganar ante tan alto trono que posa tus caderas tan deslumbrantes y tan lejanas.
Dime qué debo hacer para que veas que mis lágrimas de cristal suelen romperse ante tu frío abandono. Porque dime, dime cómo debo hacer para que mires lo que hay detrás de este trastornado mono que compite consigo mismo para demostrarse a sí mismo que es más capaz, que no es solo un desastre cautivo en las garras de un poema mal escrito y con faltas de ortografía que no hunde en este precipicio de arrebatos de medianoche, en una cama vacía donde la fría crudeza de tus buenas noches se asemeja al frío invierno que me mantiene sometido ante el triste contenido de sus copos que no quieren suicidarse de este lado del mundo.
Lamento ser tan melancólico y estúpido. Lamento si esto te afecta u ofende, si no logro hacer que comprendas que no duele porque duelas, sino porque suele doler cuando estás fuera del rango donde sé que puedo mantenerme estable, como si de estar entre tus brazos cálidos se tratase...