A la espera, consumida
De una oscuridad
Sin boletos de ida,
Permaneces en vigilia.
Otorgas tu augurio,
Tu malévolo infortunio,
A mi morada
Descorazada.
Carente de seguridad,
Apresándome del mal
Con tu graznido.
Penetrante, me estás observando
Con tus ojos cristalinos,
Fijamente en los míos.
¡Vete, ave desquiciada!,
¡Vete, y llévate tu mala mirada!,
Rígida y trastornada.
Llévate tu plumaje de historia,
O en vez de ojos, ¡quítame la memoria!
Pero como tú no podrás,
Vete y no vuelvas,
No vuelvas nunca más.