En otro tiempo fuiste el rey portal,
tu fama congregaba tanta audiencia
que, a diario tu infantil irreverencia
te aupaba como el burro más viral.
Lanzabas cada puya cual puñal
sediento de polémica estridencia
y ahora, cabro chico, la tendencia
se ríe de tu mierda digital.
Te queda por corona solo el miedo
a verte por completo sin lecturas
que, no eres más que un freno sin frenillo.
Persigues la reyerta con denuedo
y suenan a tonteras tus locuras
que ya solo te lee el monaguillo.