mirtasly

Un disparador

¡Desalmado!, suena en mis oídos,

mientras las risas se multiplican.

Algo hace mella en el inconsciente:

debo pensar cómo usar esa palabra,

tiene fuerza.

​Alguien tropieza.

Siento el estallido de cristales rotos;

las letras borbotean

como el caldo de la mañana.

​Mientras el mundo gira

y gira en espirales épicas,

anuncian la hora del descanso.

La humedad de la niebla moja el papel.

​Mojada está mi alma

si no logro plasmar estas palabras.

Niebla afuera, niebla adentro...

y la pluma seca en el cuaderno