Y de lo que vi, canté
y de lo que experimenté, escribí.
La vida juega con nosotros
y navegamos a su merced
como barcos a la deriva.
De la multitud hui,
descuidé a mis amigos
mis amantes me dejaron,
aprendí de las artes
de seducción
de las apariencias
de la simulación,
de la ambición
aprendí las artes
del fraude,
de la observación,
de estudiar atentamente
la psicología de la gente,
aprendí a alternar
con mendigos y reyes
y manejarlos a mi antojo,
hice el amor con ricas herederas
bebí whisky con sus padres
al calor de la chimenea,
y les hurtaba su dinero
con una sonrisa
y un apretón de manos,
huía cuando notaba
que empezaba a enamorarme,
pasé muchas horas en las calles
acompañando a los pícaros
para aprender de su destreza
empaparme de su sabiduría
que no se enseña
en ninguna universidad,
solo por vivir a mi manera.