Conocí de sus labios del amor sus sabores,
y viví de su encanto lo anhelos que atrapan;
y despiertan deseos de fogososas pasiones
que nos llenan de ensueños los rincones del alma.
Disfruté con sus ojos de la luz de la luna,
y gocé los arpegios de su voz celestial;
y con nimbo brillante contemplé su figura
con el brillo divino.que me hacía soñar.
Su graciosa sonrisa semejaba la aurora
con la lumbre que tiene magistral esplendor;
y sensual y perfecta, con su cuerpo de diosa,
las ventanas del cielo con sus besos abrió.
¡Y viviendo en sus brazos los más bellos instantes
me ofreció de su boca deliciosos brebajes!
Autor: Aníbal Rodríguez.