AQUÍ
Aquí,
donde respira tu nombre
en cada segundo,
en cada minuto,
en cada hora.
Aquí,
donde el deseo
aprendió a pronunciarse
sin la torpeza de las palabras,
y los cuerpos,
biblioteca sin catálogo,
donde ninguna página
sabe lo que revelará la siguiente.
La piel,
vestida de una fiebre secreta,
abandona lentamente
todo aquello que la defendía.
Cada gesto
abre una página desconocida,
una escritura sin traducción,
donde el cuerpo aprende
lo que la razón desconoce.
Y el deseo,
sin terminar de comprenderse,
sigue leyendo.
Aquí,
donde el silencio
se quiebra entre los labios
y la respiración
es la única certeza.
Aquí,
donde el cuerpo deja de ser límite
y se convierte en presencia.
Así es este amor:
una lenta conspiración de la carne,
un misterio que no busca resolverse,
sino permanecer abierto.
No una respuesta,
sino la página
que todavía
ninguno de los dos
ha terminado de leer.
EPÍLOGO
Todo amor verdadero deja una página en blanco.
No por silencio,
sino porque su historia sigue avanzando
a través del tiempo,
y cada palabra que pronuncias
me enciende, respira,
y reclama su lugar en mi vida.
L.T.
07/28/2026