Yamel Murillo

SPECTRUM

Gotitas de sangre fresca en los tapetes, un guante oscuro bajo la puerta, y ese olor a cedro y tabaco que dejaste en el aire cuando la aguja del vinilo brincaba loca sobre el final del disco mientras se repetía una y otra vez que ya se había ido.

Prisionero de las circunstancias, qué más da.

Los tacones claquean punta abajo rumbo al desván.

Ahí debía estar el libreto con la servilleta garabateada y esa dirección.

Salir apresurada rumbo a quién sabe dónde; al bar, a la banca en el parque junto al farol, pero no, es tarde.

El público espera, o él, o yo.

Escaleras por subir tras el telón, tras la caravana que anuncia un guion trillado que dice cuándo te levantarás, y entonces después de los aplausos sin terminar, yo correré de nuevo bajando cada escalón en segundos o en horas, sólo para preguntarte en silencio:

-¿Fuiste tú?

(no querré que respondas)

-¿Dónde está el cuerpo? ¿Porqué el perfume no se disipa?

El teatro es el último lugar

como fue el primero.

 

El abandono está tan lejos de ser ausencia
en una culpa sin víctima.

 

En mitad de la nada©

Fragmento

D.R. 2019

 

Yamel Murillo