JUSTO ALDÚ

EL DESFLORADOR

Aquel que va segando los jardines,
sin comprender el alma de la flor;
convierte en gris los vivos colorines,
dejando al viento un huérfano de olor.

Desgarra con su paso la mañana,
donde el rocío ensaya su oración;
su sombra vuelve estéril la campana,
que ayer sembraba luz en la estación.

Ignora que un capullo es un latido,
un pacto entre la tierra y esa luz,
por eso marcha siempre envejecido,
cargando su tiniebla como cruz.

Mas toda flor renace en la memoria,
allí no alcanza el filo destructor;
la vida escribe pétalos de gloria,
venciendo siempre al cruel desflorador.

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