Amarte es mi condena favorita,
me envenenas con tu dulzura
y me mantienes viva.
Tu ausencia en mi cama vacía,
donde imagino tus manos buscándome a ciegas,
dueño de mis sueños y esperanzas,
del roce que me falta,
del aliento cerca de mi cuello,
del deseo que me arde, no me suelta
tú me tienes prisionera.