SEMILLAS
Soy el Onán que te nombra,
el que cada noche te sueña desnuda
como a Eva antes de la caída,
mientras el pecado no tiene dueño.
Y en el río de tus senos me ahogo,
náufrago de pérdida y lejanía,
bebiendo del agua de un cuerpo
que nunca será la tierra mía.
En tu vientre no sembraré mis semillas,
tus campos se quedarán sin cosecha;
tus frutos se perderán en la inexistencia
de una promesa que jamás fue hecha.
Soy el beso furtivo de aire
que te roza en tus noches frías,
como un lucero lejano en el cielo
que besa la tierra... pero nunca la toca.