VVM

Pensando…

Después de muchas lágrimas de por medio y sin querer aceptarlo he entendido que quienes actúan como si tu ausencia no tuviera peso no merecen tu presencia. Porque después de todo no eres un vacío que llenar simplemente en momentos por capricho de alguien, muy por el contrario, eres un universo que nunca les debió pertenecer.

 

Y dolió darse cuenta de eso, porque durante mucho tiempo permanecí cerca de personas que solo me buscaban en instantes breves cuando algo en sus vidas se desmoronaba y era su soporte para superar ese dolor que al final compartían conmigo y me lastimaba tanto o más que a ellos.

 

Fui yo esa persona a la que llamaban a altas horas de la noche para escuchar infinitas veces como les dolía el alma, mientras la mía se mantenía herida desde hace mucho, fui muchas veces ese abrazo que necesitaban tras una decepción, ese lugar al que podían volver cuantas veces fuera necesario, sin tener que explicar dónde habían estado.

 

Y cada vez que regresaban, lo más simple era fingir que no había pasado nada y no tenía preguntas al respecto, porque prefería sentirme elegida por un instante antes que admitir que solo acudían a mí cuando necesitaban sentirse menos solos.

 

Y después de mucho dolor de por medio fue difícil pero entendí que debía dejar de sentirme culpable cada vez que no respondía y más difícil aún fue aceptar que alguien podía perderme y, aun así, no notarlo y no dar ni un solo paso hacia mí.

 

Así que un día dejé de esperar y entendí que también merecía tener ese espacio seguro de vuelta, ese abrazo que tanto necesite muchas veces también recibir y deje de estar siempre disponible y siempre dispuesta a dejarles entrar de nuevo en mi vida. Y cuando se dieron cuenta de que ya no estaba allí, tal vez sintieron mi ausencia. Pero para entonces, yo ya llevaba demasiado tiempo conviviendo con la ausencia de ellos.