En la calle
el olvido camina
sin remordimiento.
Inciensos ardientes
en templos vacíos
de dioses de alquiler.
El viento empuja
lo que la memoria entierra
no lo que calla.
Las miradas se pierden
en la inmensidad de un cielo
que no devuelve preguntas.
Mientras reparten el pan,
el pueblo aprende en silencio
a masticar su ausencia.
— LMML