Rafael Parra Barrios: Pienso, luego existo (René Descartes)
La soledad y el solitario
Me encanta la soledad,
fiel compañía
en días de diálogo
conmigo en la vida.
Me llena y me hace pensar,
germina en cada instante,
es la luz que me ilumina
y me invita a inspirar.
Detesto ser solitario,
pues nací gregario;
cuando el silencio me aísla,
soy un hombre abandonado.
El solitario es desarraigo
en medio del arraigo,
un abismo donde caigo
a un existir árido.
Solitario: ser subsumido
por la erosión sin tino
en el túnel del olvido,
sobre tiempos perdidos.
La soledad es reflexión,
campo florido de amor;
el solitario, enajenación
en el desierto del adiós.