cartasparanadie

Fraude Emocional...

Hola, extraña...

Estoy nerviosa. Es mi primera vez acá.

No recuerdo la última vez que escribí una carta, pero esta ocasión se siente especial.

¿Por dónde empiezo a contarte? ¿Qué anécdota será ideal para romper el hielo? ¿Una graciosa? ¿Una dramática? ¿Una trágica? ¿Una romántica?

No lo sé...

Creo que quiero empezar por el fraude...

Pero pará... No es ese fraude económico que seguramente imaginaste. (Aunque, para ser sincera, tampoco vamos muy bien por ahí).

No...

Hablo del fraude amoroso...

¡Auch! ¿Verdad?

Ay, mi querida extraña... Otra vez estamos acá.

Maldito ese bicho que aparece y pica cuando creemos encontrar a alguien diferente a alguien especial, una sabe que es amor, lo emanás, se siente incluso a kilómetros de distancia. Y, sin embargo, lo único que querés es que alguien más te haga sentir especial.

El problema es que casi todos empezamos igual: los clásicos chamuyos, los versos universales adaptados a la persona que queremos conquistar.

Y entonces me pregunto...

¿Hay ahí algo realmente especial?

Qué triste y dolorosa realidad...

Supongo que el ritual del coqueteo funciona así, cuando conocemos a alguien no tenemos herramientas nuevas, caemos en repetir las historias que mejor contamos, los chistes que siempre funcionaron, las frases que alguna vez dieron resultado.

Es como...

¡Ah ya sé! Cómo esa ropa salvavidas que siempre elegimos porque sabemos que nos queda bien y nos hace sentir un poco más seguros.

Pero no nos desviemos...

Todavía no sé qué es lo que más me duele.

Si descubrir que no era tan especial para alguien...

O darme cuenta de que me endulce con palabras lindas que son para todas pero no son de nadie...

Aunque, pensándolo bien...

¿Es realmente tan malo?

¿Acaso no hacemos todos lo mismo alguna vez?

¿No reutilizamos conquistas, chistes, palabras bonitas o versiones de nosotros mismos que ya sabemos que funcionan?

Querida extraña...

Esa es la encrucijada en la que estoy hoy.

El fraude emocional.

Te cuento que también desinstalé Tinder. Borré contactos, fotos... y mandé a volar a un par de personas que no aportan nada más...

Me cansé de este mundo de plástico, de lo artificial.

Quiero conocer a alguien de verdad, a alguien real confiando en que el amor sea donde sea que se esté, me va a encontrar...

Y mientras eso pasa...

Voy a escribir.

Porque quizás estas cartas nunca fueron para nadie.

O quizás siempre fueron para vos.

Y ahora contame...

En el amor, ¿cómo te va?