Como el caracol que avanza por la acera, expuesto a ser pisoteado.
O la lagartija que, tras romper su cola, se desliza entre los muros buscando refugio.
Como el salmón remontando un río que olvidó su corriente.
O la tortuga sin caparazón, en medio del desierto, sedienta del agua que la empuje hacia adelante.
Caminantes son quienes, entre roca, camino liso o espinas, no solo no se rinden, sino que, mientras caminan...
siguen transformándose sin dejar de ser nunca ellos mismos.