Tu audacia me deshace como el lienzo ante el fuego,
me absorbes con la furia de tu artístico juego,
sin rozar un centímetro de mi piel indefensa,
tu mirada me arranca la cordura más densa.
Me clavas en el muro con tu fuerza cortante,
provocadora y viva, devoradora, errante,
me dejas sin aliento, diluido en tu copa,
desnudando mi alma sin quitarme la ropa.