Título: ¿El Hijo de la Medicina?
Próseche, que los cínicos de toga y bata apagan las llamas por las noches
Criogenizan la vida, se la roban por la boca y esa misma boca dice poco
Mi nación, madre doliente de sangre y virtudes aurelianas, quien da luz
Cada 100 años un maestro que entrega su vida al cubierto de leprae
Miren “un día cualquiera un niño en un libro descubrió la cura para el cáncer”
Y nadie lo escuchó
El tiempo me lo bebí en el café de la madrugada
Y una página sin fin que repite “estudiante eterno”
Evoco a Vargas, moran, razetti, ¿qué diría Osler?
De sus hijos que juran en mano alzada Y pecan siendo
Jueces de la muerte, a un pronóstico sin pronóstico
La medicina se vuelve tu esposa doliente y única,
Quien es médico ni abandonando lo todo
Deja de pensar como tal,
Por eso Nadie más, puede tocar la mano fría de alguien y reconocer
La vida y la muerte
La biblioteca es un santuario, y mi mente es mi santuario
Abran paso quizás a lo últimos hijos de la ciencia y la sanación.
Próseche, fue lo que leí en uno de sus libros.