ronald tadeo ramirez elizalde

𝐋𝐀 𝐏𝐑𝐎𝐌𝐄𝐒𝐀 𝐒𝐄𝐂𝐑𝐄𝐓𝐀

Dije en mi corazón: «¿Dónde está aquella para quien fue tejido mi destino? ¿En qué sendero florecen sus pasos? ¿Bajo qué cielo pronuncia mi nombre sin saber todavía que me llama?»

 

Y una voz silenciosa respondió: «No temas a los caminos largos, ni a las estaciones que parecen vacías. El Amor conoce la hora en que dos almas deben encontrarse.»

 

Aunque mis días se extravíen entre sombras y mis pasos recorran tierras desconocidas, sé que existe un camino que conduce hasta ti.

 

Porque no nacimos para perdernos, sino para reconocernos.

 

Y cuando nuestros ojos se encuentren, el tiempo inclinará su frente, el silencio cantará como un río, y nuestros corazones se reconocerán como la tierra reconoce la lluvia y el amanecer reconoce al sol.

 

Entonces diré: «He aquí la amada que mi alma aguardaba. La que fue escrita en mis noches

antes de conocer su rostro.

La que el Altísimo guardó hasta que el tiempo estuviera colmado.»

 

Y tú conocerás mi voz, como el ciervo conoce la fuente y el ave el camino hacia su nido.

 

No habrá duda entre nosotros, porque el amor verdadero no necesita explicarse.

 

Lo sentiremos en el alma, en la carne, y hasta en los huesos, como un fuego antiguo que jamás dejó de arder, aunque aún no nos hubiéramos encontrado.

 

Y bendeciremos el día en que el destino abrió sus puertas, porque comprenderemos que toda espera era un himno, y toda distancia, la promesa secreta de nuestro encuentro.