Se hace camino
al parar
Se me rebosaba
de las manos.
Un agua, un cuenco,
una sed que no cesa,
un camino que cerca
de ella pasa,
una fuente tallada
en la roca, al pie;
una frescura, igual,
una cantidad, menor,
una sed, mayor,
un impulso creciente
que me lleva allí.
Un agua, una fuente
a la vera del camino,
un correr ladera abajo,
más sereno; y mis manos
siguen, día a día,
con su cuenco, el mismo,
atentas, valorando;
y detenerme, sea o no
un instante, se hace ley.