Sheilo Sanz

OSCURECIDA HUELLA.

OSCURECIDA HUELLA.

Se andan disminuyendo
esos secos vapores.

En la calma imprecisa,
que se regocija,  ¡ aún...!

Desde una infrecuente brisa.

Que se vuelve presagio latente.

Durante un largo día...
¡ que aún no termina...  de ser !

Necesario sosiego.
•
Como anunciando...
con delicada discreción.

Cada reseñada imagen reposada,
en la oscurecida huella.

Que aún solitaria busca...

Eso que se siente,   ¡ aquí !
como lejanía que duele.
•
¡ Es así... el tenaz fuego !
que inunda la enrarecida tarde.

Donde tampoco se extingue
el estigma invertido.

En quebradas planicies,
que todavía... ¡ miran la cima !

Con altura prominente.
•
Mientras acaece esa imprecisa,
fragilidad extrema.

Que se cuelga con esfuerzo,
desde un ulterior vertigo.

Grabado todavía...
en volcanica roca negra.

Con pleno designio inmaterial.
•
Fugaz afan solitario,
sin tiempo todavía registrado.

Dispersado como tácita evocación,
que no tiene forma exacta.

¡ Donde no puedo explicar !

Esa diminuta pausa,
rasgando tanto silencio.

¡ Con frases...  aún calladas !
•
Existe una inducida conspiración,
doblegando sensibilidades.

¡ Cuando aún no se distingue  !
cada razón influyente.

Que exhala un pensamiento,
con antiguo pacto trazado.
•
Mientras cada fingida hora,
es vencida por un decaído aliento.

Que intenta evadir con esfuerzo,
todo verbo coherente.

Donde puedo imaginarte silente...
¡ en tanta distancia retraída !

Cuando todavía...
¡ extraño...!  lo que aún no conozco.
•
Mientras mi sorprendida
intención subyacente.

Se diluye en cada gota significante,
de intensa realidad consciente.

¡ Que deseo,  tan tuya !
Con indudable acepción.

Aún en este cielo impasible,
que te oculta en los montes.

Que ensombrecen siempre,
este vasto horizonte vertical.
•
¡ Son quizás así !
Esos momentos únicos.

¡ Cuando mis latidos piensan !

Con absoluta y perceptiva
emoción simultánea.

Invocando inspiradora claridad.

Tan existente en un antes...
¡ de este latente aquí !

Tan plasmado en mi eternal, memoria sensorial.

Que no olvida...
como es,  ¡ sentirte !

 

Autor.  Consuelo Sanchez.